Maren Ade, 2016.

PADRE E HIJA, FRENTE A FRENTE.

Este tercer y aclamado largometraje de la directora, guionista y productora alemana Maren Ade, después de Der Wald vor lautern Bäumen (2003) y Entre nosotros (Alle Anderen, 2009), gira en torno a las difíciles relaciones que mantiene la protagonista, Ines Conradi, con sus compañeros, superiores y subordinados en su trabajo, y sobre todo con su padre, Winfried, aparte de unos contactos tampoco demasiado satisfactorios con un amante.

Ella es ejecutiva de una de esas empresas buitres dedicadas a llevar a cabo deslocalizaciones, fusiones o absorciones y, en última instancia, al despido masivo de trabajadores en aras de la voracidad del capital. Eso la hace vivir en tensión permanente, sin encontrar satisfacción en ninguna de sus actividades, ni siquiera las eróticas, y jugándose el tipo constantemente en unas gestiones tan arriesgadas como inciertas.

Winfried, por su parte, es un personaje estrafalario, aficionado a cambiar de nombre y de aspecto mediante una aparatosa dentadura postiza y una peluca aún más grotesca que su melena natural. Cuando irrumpe de pronto en la vida de su hija, que en ese momento trabaja en una Rumanía donde han descubierto hace poco las maravillas financieras y laborales de los sistemas occidentales –y en esa dimensión estriba, aunque sea indirectamente, la más lúcida crítica esbozada por el filme–, sabremos que está dispuesto a inmiscuirse constantemente en su existencia, presentándose de improviso en las reuniones y las fiestas de sociedad a las que tiene que asistir esta por motivos de trabajo, y entablando inverosímiles conversaciones con sus interlocutores, estupefactos o quizá tan falsos y acostumbrados a fingir como él. Con ello quedan fijados los límites argumentales de una historia no por reiterativa mucho más interesante.

Desde el principio queda claro también que los silencios prolongados, los planos largos y los tiempos muertos son rasgos de estilo voluntariamente buscados por la autora, pero que contribuyen de manera un tanto gratuita a la disparatada duración –dos horas y tres cuartos– de Toni Erdmann, por más que, en vista de su desenlace abrupto y gratuito, podría haber durado el doble o incluso el triple…

Tanto la publicidad como no pocos comentarios en su mayoría elogiosos coinciden en calificarla como una comedia. Si fuera así, seguiría vigente aquella vieja leyenda según la cual, y salvo honrosas excepciones, los términos comedia y alemana son casi incompatibles. Porque es difícil encontrar puntos de contacto no puramente superficiales entre esta obra y los clásicos del género, y no sólo estadounidenses, que parecen haber marcado a fuego los cánones del género, en perjuicio injusto de las aportaciones de otras cinematografías.

Es muy probable que viendo los rostros de Peter Simonischek (el padre) y Sandra Hüller (la hija, en perpetuo conflicto con él, pero que parece aceptarlo con resignación e incluso dejarse influir al final por su anormal comportamiento), los grandes maestros de la inexpresividad hiperexpresiva, desde Buster Keaton a Jacques Tati, se revolvieran en sus tumbas, si no de indignación, sí por lo menos de tedio. Ya se sabe que el humor es libre y cada uno se ríe de lo que quiere, pero para hacer reír de verdad hace falta mucho más que acumular situaciones enloquecidas y aparentar que se está dinamitando un universo de relaciones basadas seguramente en un enloquecimiento social colectivo, y que exige mucho más para sentirse afectado. Y Maren Ade parece sobrevolar constantemente por encima de unos personajes de cartón piedra, sin llegar a alcanzar casi en ningún momento el poder revulsivo del surrealismo, el esperpento y otras variantes del absurdo como forma de acercamiento a una realidad profundamente insatisfactoria. Por muchos elogios que reciba y muchos premios que puedan consagrar su pretendida rareza.

 

FICHA TÉCNICA
Dirección y Guion: Maren Ade. Fotografía: Patrick Orth, en color. Montaje: Heike Parplies. Intérpretes: Peter Simonischek (Winfried Conradi / Toni Erdmann), Sandra Hüller (Ines Conradi), Michael Winterbottom (Henneberg), Thomas Loib (Gerald), Trystan Putter (Tim), Ingrid Bisu (Anca), Hadewych Minis (Tatjana), Lucy Russell (Steph). Producción: Komplizen Film, Coop99 Filmprod., KNM, Missing Link Films (Alemania y Austria, 2016). Duración: 162 minutos.

 

Autor programadoble

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