Atom Egoyan, 2015.

EN BUSCA DEL NAZI PERDIDO.

Hace casi un año pasó discretamente por las pantallas comerciales la obra más reciente de Atom Egoyan, un cineasta con aureola de autor muy personal que inició su carrera con películas experimentales –en el sentido más serio y respetable del término–, derivando después hacia planteamientos si no más comerciales sí más cercanos a lo que consideramos cine convencional.

Nacido en Egipto de padres armenios y criado en Canadá, Egoyan debutó en el largometraje en 1984 con Next of Kin, presentado entre nosotros por la Semana de Cine de Valladolid, como buena parte de sus títulos posteriores, después de haber realizado media docena de cortos. Tras un periodo de dedicación preferente a la televisión, medio al que volvería más tarde en diversas ocasiones, alcanzó notoriedad internacional con películas como Family Viewing (1987), Speaking Parts (1989), Calendar (1993), El dulce porvenir (The Sweet Thereafter, 1997) o El viaje de Felicia (Felicia’s Journey, 1999), en algunas de las cuales mostraba ya cierta predilección por abordar temas relacionados con la memoria y el recuerdo, tanto a escala individual como colectiva, caso de Ararat (2002), por ejemplo, donde rememoraba la tragedia del genocidio armenio, con la consiguiente denuncia del régimen turco que lo perpetró y ha tratado de ocultarlo o hacerlo olvidar por distintos procedimientos.

En Remember, título suficientemente expresivo de su contenido, Egoyan y su guionista Benjamin August vuelven al pasado desde el presente, personificado en el protagonista, Zev Guttman, anciano que vive en una residencia regentada por una comunidad judía, afectado por un principio de demencia senil con amnesia intermitente y que, animado por Max Rosenbaum, un compañero tan mayor como él pero más impedido físicamente, emprende al morir su esposa un largo viaje lleno de dificultades.

Se trata, nada menos, que de localizar y eliminar a un antiguo nazi llamado al parecer Rudi Kurlander que ocupó un puesto importante en el campo de concentración de Auschwitz, donde fue responsable directo de la muerte de las familias de los dos ancianos, marcados todavía en sus brazos por el correspondiente número de identificación como presos en aquel infierno. Valiéndose de una minuciosa y extensa carta redactada por Max para que no olvide ningún detalle de su misión, Zev llegará a localizar en distintos lugares de Estados Unidos y Canadá hasta cuatro individuos que responden a ese nombre, pero alguno ha fallecido y otros pueden demostrar que no son la persona que él busca, en lucha constante con la nebulosa que invade su cerebro.

Especialmente perturbador es el encuentro con un policía de aspecto brutal llamado John Kurlander, hijo de un nazi llamado Rudi, que adora el recuerdo y la ideología de su padre y reaccionará violentamente cuando descubra poco a poco, con una tensión perfectamente medida en el guion, que el visitante no es un viejo amigo y compañero de su progenitor, como había creído, sino un cazador en busca del nazi perdido.

Pero mucho más sorprendente y revelador de la densidad de la historia puede resultar un desenlace en el que Max encuentra por fin a quien creía estar buscando y que le hará recordar el auténtico sentido de la historia que compartieron en su día y la verdad sobre muchos detalles con los que se ha construido este relato, tan diferente de la mayoría de los que el cine ha dedicado hasta ahora a tan siniestro tema.

En Remember, Atom Egoyan vuelve a mostrar su maestría narrativa, confiriendo el ritmo justo a las complejas acciones que componen el filme, a base de descripciones nítidas pero en absoluto artificiosas y elipsis bien administradas, aunque alguna de ellas sirva para eludir pequeñas inverosimilitudes en la complicada peripecia de su protagonista. Interpretado con eficacia y sensibilidad por Christopher Plummer, rodeado por una brillante galería de actores veteranos, entre los que destacan Martin Landau como Frank Rosenbaum, Bruno Ganz como uno de los localizados por error, Jürgen Prochnow como otro de ellos o Dean Norris en el papel del policía hijo fiel del nazi ya desaparecido.

Un nuevo y fascinante viaje del cineasta armenio-canadiense por los oscuros recovecos de la memoria, uniendo en este caso con habilidad las dimensiones individual y colectiva a propósito de unos hechos de trágica e inolvidable relevancia mundial en la historia del siglo XX.

 

FICHA TÉCNICA
Dirección: Atom Egoyan. Guion: Benjamin August. Fotografía: Paul Sarossy, en color. Montaje: Christopher Donaldson. Música: Mychael Danna. Intérpretes: Christopher Plummer (Zev Guttman), Martin Landau (Frank Rosenbaum), Kim Roberts (Paula), Amanda Smith (Cele), Howard Jerome (rabino), Henry Czerny (Charles Guttman), Liza Balkan (Rebecca Guttman), Peter DaCunha (Tyler). Producción: Distant Horizon, Detalle Films, Egoli Tossell Film, Telefilm Canada (Canadá, Sudáfrica, México y Alemania, 2015). Duración: 95 minutos.
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