Kenneth Lonergan, 2016.

DOS EN LA CARRETERA.

El aclamado autor teatral y guionista neoyorquino Kenneth Lonergan había dirigido hasta ahora dos películas, Puedes contar conmigo (You Can Count on Me, 2000) y Margaret (2011), que no hemos podido ver todavía. A tenor de este su tercer filme, se trata de un realizador minucioso, que se toma su tiempo para describir problemas de relaciones familiares situándolos en un determinado contexto social y exponiendo, más desde un punto de vista fenomenológico que con discursos explicativos, las situaciones, los caracteres y sobre todo los sentimientos de sus personajes, con largos planos aparentemente vacíos y tiempos muertos que tienden a sostener la excesiva duración de sus obras.

En esta, su protagonista, Lee Chandler, viaja desde su lugar de trabajo como encargado de mantenimiento de unos bloques de edificios hasta la localidad costera de Manchester-by-the-Sea, en el estado de Massachusetts, que evidentemente no tiene nada que ver con la conocida ciudad industrial del Reino Unido. Acude a ella porque acaba de morir su hermano, y poco después sabrá, por el testamento de este, que tiene que hacerse cargo de la custodia y los bienes de su hijo Patrick, de dieciséis años, hasta que cumpla los dieciocho. La misión desagrada profundamente a Lee, individuo reconcentrado, encerrado en sí mismo y con repentinos arrebatos de violencia, generalmente bajo los efectos del alcohol. Esa sensación se agrava cuando mantiene contacto directo con su sobrino, a quien no veía hacía tiempo y que tampoco es un prodigio de empatía y capacidad comunicativa. Empezará así una serie de discusiones entre ambos, por cualquier motivo y en cualquier lugar, pero especialmente durante sus frecuentes recorridos por las carreteras del condado, a bordo del pequeño vehículo del adulto, y de camino, al menos metafóricamente, hacia ninguna parte.

De algún modo, ese problema le trae a la memoria un acontecimiento ocurrido años atrás y que seguramente contribuyó de manera decisiva a hacerlo más introvertido, cuando por un descuido incendió de madrugada la casa que compartía que su esposa Randy, provocando la muerte de sus dos niños. La combinación de esos dos conflictos, que es a la vez la del presente y el recuerdo, queda desarrollada, más que explicada, en la película a través del comportamiento de su personaje, interpretado por un Casey Affleck que se parapeta en la inexpresividad gestual y el laconismo verbal para transmitir su devastación psicológica y moral. Un tipo de actuación que subraya el carácter rarito de su figura, componiendo una imagen singular de las que tanto gustan, por cierto, a la Academia de Hollywood a la hora de repartir sus premios.

El título de Manchester frente al mar es una traducción demasiado literalmente fiel al original, que hace difícil su compresión, porque la condición marítima de ese pueblo solo importa por los enfrentamientos entre tío y sobrino a propósito de la conservación o venta de una vieja embarcación familiar que necesita urgentes reparaciones, aparte de los paisajes de los que tanto abusa el guion para suturar secuencias de difícil salida. Una de las claves del filme es sin duda el encabalgamiento del presente vacío de Lee Chandler y un pasado que lo atormenta sin darle posibilidad alguna de redención, ese sentimiento tan consolador que han cultivado con esmero algunas religiones para ofrecer una salida siquiera ideal o ficticia a conflictos humanos que amenazan con destruir la personalidad de quienes no consiguen liberarse de su culpabilidad. Y a ello se aplica con total dedicación Kenneth Lonergan, utilizando la ya citada mezcla de tiempos, con frecuencia mediante flash-backs a veces fragmentados, rompiendo repetidamente secuencias actuales y ráfagas de recuerdos, en ocasiones objetivados y en otras disfrazados de subjetividad difícil de captar a primera vista. En suma, una serie de características proclives a que no pocos comentaristas hayan dado suelta a llamativas reflexiones de índole filosófica, metafísica e incluso mística, a partir de materiales que a ratos parecen de aluvión y en otros conscientemente amalgamadas para que cualquier punto de vista encuentre justificación, aun traída por los pelos. Porque la verdad es que los tiempos angustiados y autoflageladores del existencialismo de mediados del siglo pasado parecían idos para siempre, incluso en el cine, al menos en la forma tan particular en que lo muestra esta película.

 

FICHA TÉCNICA
Título original: «Manchester by the Sea». Dirección y Guion: Kenneth Lonergan. Fotografía: Jody Lee Lipes, en color. Montaje: Jennifer Lame. Música: Lesley Barber. Intérpretes: Casey Affleck (Lee Chandler), Michelle Williams (Randi Chandler), Kyle Chandler (Joe Chandler), Lucas Hedge (Patrick), Gretchen Mol (Elise), C.J. Wilson (George), Ben O’Brien (Patrick niño), Quincy Tyler Bernstine (Marianne). Producción: Amazon Studios, K Period Media, Pearl Street Films, The Media Farm (Estados Unidos, 2016). Duración: 137 minutos.

 

Autor programadoble

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